Querido editor:

 

 

No sé tu nombre, no sé quien eres, pero sé que estás en alguna parte.

            Es cierto que hay crisis, que todo está muy mal. Es cierto que puede parecer que es más conveniente apostar por lo seguro y lo conocido, que eso reduce el riesgo, que no están los tiempos como para invertir dinero en algo tan incierto.

            Pero es precisamente en esta época en la que libros como éstos tienen una oportunidad de florecer. Es precisamente éste el momento de apostar. Los vientos de cambio derribarán viejos edificios e incitarán a construir nuevos. Estos edificios son nuestras ideas, nuestra política, nuestra economía, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra literatura. El pasado está cayendo, y al hacerlo deja espacio, crea oportunidades. Quien no las aproveche, se hallará de nuevo a sí mismo en medio de un mundo ya hecho en el que es muy difícil alzar la voz.

            Las personas se están deshaciendo de una gruesa capa de consumismo, vanidad y superficialidad. Quieren algo nuevo, y nosotros podemos dárselo. La mente colectiva está abierta a nuevas ideas que le permitan crean los cimientos de una nueva vida basada en el profundo respeto a la Naturaleza (La Naturaleza habla), en las relaciones directas e igualitarias con sus semejantes (Vislumbres de un nuevo mundo, Contra la democracia), en el entendimiento basado en el amor con sus parejas (El alma masculina-El alma femenina), o en la integración de la gente mayor en la cotidianidad (Los abuelos sabios).

            Mis obras se dirigen hacia ese anhelo, lo canalizan, teniendo el poder de convertir el rechazo a la superficialidad en amor a la Naturaleza, la indignación en creatividad, el odio hacia los poderosos en amor entre nosotros que directamente los desbanca y vuelve prescindibles a banqueros, políticos y demás.

            Estas obras pueden ser una guía para mucha gente, para entender mejor de dónde vienen, dónde están y a dónde se dirigen. Yo las he escrito, he dado vida a mis hijos, pero necesito a alguien que las ayude a crecer.

            Si crees que tú puedes ser esa persona, y que no has llegado a esta página por casualidad, puedes ponerte en contacto conmigo a través de mi email o llamar al 664166930.

            Muchas gracias.

 

 

Luis Fernández de Villavicencio